Saga de Geralt de Rivia: La espada del destino – Andrzej Sapkowski

Este libro es, en gran medida, una continuación del «último deseo«; continuamos con la vida de Geralt de Rivia, en este caso no en formato de relatos breves debido a que el mundo ya está, en gran medida, descrito en el primero libro, la manera en que Geralt trabaja y la mayoría de los personajes están presentados. Ya no se exploran los diversos sitios del mundo de Andrzej ni se describe de la misma manera la profesión de un brujo cazador de demonios; aunque claro, entre los relatos se mencionan nuevas criaturas, nuevos encantamientos y nuevos poblados, pero la forma de vivir de los humanos, la diplomacia en general y la forma en que la magia afecta el mundo ya se dejaron claros previamente y ahora se retoman considerando que el lector ya leyó el primer libro de la saga.

En esta entrega solo se narran 6 historias de Geralt y que, mejorando la novela predecesora, éstos tienen más influencias entre uno y otro, dejando de ser relatos meramente aislados un tiempo indefinido; claro que siguen habiendo saltos temporales debido a que cada historia se desenvuelven en sitios diferentes con problemáticas diferentes, pero ya no se nos da un recorrido tan amplio por el mundo, las historia se enfocan más en detallar la vida del protagonista así como quienes le acompañarán por el resto de la saga aunque algunos con más constancia y relevancia que otros. Se frecuentan dos personajes en específico: Jaskier, el poeta, trovador y bardo que se presentó anteriormente, ahora funge como el mejor amigo de Geralt, siendo partícipe en la mayoría de los relatos añadiendo tanto un tema de comicidad como un promotor de los sucesos, mayoritariamente negativos, pero claramente se aleja del personaje de bufón. Jaskier es, de hecho, una celebridad en el continente casi a la par de Geralt, conoce personalidades, poblados y reinos por donde sea que pasan; es un personaje con cierto nivel de astucia y un carácter pícaro, además de que pese a los peligros que representa, disfruta de acompañar a Geralt a cualquiera de sus aventuras con la finalidad de convertirlas en una melodía futura. Incluso llega haber una historia que, en gran medida, se centra en éste personaje y su pasado; sin duda Jaskier se laboró por completo una gran carisma en esta segunda parte de la saga.

También encontramos a Jennefer, aunque en menor medida; fugiendo, tal y cualse dejó claro en el primer libro, como el romance platónico; más esta, como todo hechicero cuya edad supera la de cualquier humano, rechaza lazos tan banales como los que Geralt pretende, aún así siempre existe una dinámica romántica entre ambos (Detalle explicado en el final de «El último deseo»). De alguna u otra forma, su nombre aparece en todos los relatos aunque no así su presencia; y de gran medida afecta las decisiones tomadas en las historias, en el comportamiento del protagonista y hasta en el futuro de éste. Jennefer se presenta como un ser idealizado por Geralt, tal vez la única persona que podría darle una vida más «humana» al brujo justamente por el hecho de que comparten naturalezas parecidas. Su influencia en la vida del brujo se deja en claro desde el segundo relato en donde el romance y la disputa de Jennefer toma protagonismo. Todo esto consolida que este personaje, aunque posiblemente de forma sutil, tomará parte del protagonismo de los eventos en las futuras historias de la saga.

El título «La espada del destino» no hace referencia a algo tan directo como «El último deseo»; sino más bien a la ideología del destino dentro del mundo de esta saga, siendo desde el pretexto de los acontecimientos para los humanos, una supuesta guía para la vida de los brujos y hasta un debate filosófico entre los seres que practican la magia y pretenden entender el mundo de alguna u otra forma. El destino juega un papel tanto filosófico como directo en estas seis historias aunque prácticamente será necesario leer hasta la última para entender de qué forma la palabra «destino» juega en esta saga.

La narrativa sigue siendo igual a la anterior, usando términos demasiado coloquiales a la época que trata de imitar, más se ve una mejora en la extensión de los sucesos siendo estos cada vez mejor desarrollados. También, y debido a que las historias presentes tienen una relación más directa entre sí, tanto en elementos como en temporalidad, se puede apreciar a mayor detalle la personalidad de Geralt, su visión del mundo en el que habita y del cual rechaza ser parte como humano, además de su temperamento ante las situaciones que se le presentan como brujo las cuales, de hecho, resultan en gran medida más humanas de lo que podría esperarse de la profesión de un caza monstruos. Ésta entrega es, sin duda, una mejor profundización ya no del mundo que presenta Andrzej, sino a la vida y mente de Geralt.

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