The Dark Cristal: “El Cristal encantado” y “La era de la resistencia”

He de decir que hace menos de un mes desconocía por completo la existencia de la película «The Dark Cristal» («Cristal oscuro» para España y «El cristal Encantado» para Hispanoamérica) así que cuando vi el trailer antes de su lanzamiento en Netflix lo primero que me vino a la mente fue «Me recuerda a esa película ochentera de ‘El Laberinto‘», después de indagar un poco fue clara la razón de esa comparativa; no solo ambas producciones pertenecen al género de fantasía oscura, sino que «The Dark Cristal» se originó como una película en los ochentas y del mismo creador: Jim Henson. La película, lanzada en 1982 y realizada completamente con marionetas, nos da un vistazo a un mundo fantasioso y en una gran decadencia, un mundo falto de esperanza aunque con vida. Pese a que el concepto se adelantó un poco a su época se nos muestra una gran lista de clichés de ésta: el recorrido del héroe quien, desde el inicio del relato, fue una víctima de la historia y que empieza su peregrinaje para rescatar al planeta de Thra. El protaginista, Jen, pertenece a una especie de elfo llamada gelfling la cual fue víctima de un genocidio varios años atrás y que, por cuestiones que se ignoran por completo en la historia, obtiene la misión de reparar el «cristal de la verdad» el cual es la fuente de la vida en el planeta. En dicho peregrinaje encuentra a otro ser perteneciente a su casi extinta especie: Kira, la cual fungirá como parte de un romance que formará parte central de la trama.
Los villanos, de nombre skekses, criaturas con aspecto de pajarracos gigantes, grotescos y gustosos de provocar el sufrimiento, mantienen el control sobre todo el planeta bajo un caos y sufrimiento interminable; trataban de absorber la vida de otros seres para mantenerse vivos eternamente, aunque sin éxito.
Una profecía deparaba que en la alineación de los tres soles que rodean al mundo de Thra un gelfling, nuestro protagonista, podría reparar el cristal de la verdad y detener el reinado de los skekses; de lo contrario éstos últimos podrán usar este evento cosmológico para obtener verdadera vida eterna y gobernar por siempre.
La historia, como parte de la fantasía oscura, no nos muestra una travesía y un final verdaderamente feliz lleno de alegrías y canciones; pero aunque el concepto rebose de madurez y la película de 1982 implemente una mitología propia con un estilo peculiar de contarse, carece de profundidad argumental: no hay explicaciones del por qué de las cosas, se da brevemente el contexto y se aísla en el misticismo a los acontecimientos pasados y presentes. La narrativa se centra casi en su totalidad en los eventos que están ocurriendo sin dar una descripción del mundo en donde éstos se desarrollan, de la historia de éste, las múltiples razas inteligentes que la habitan y no explican para nada el cómo llegó un supuesto mundo que rebozaba de magia a una época tan oscura.
37 años después de esta película que se volvió «De culto», Netflix entrega una precuela presentada en una serie de 10 capítulos que, casi en su totalidad, rellena los huecos argumentales y suple las carencias vistas en la película de 1982.
La serie «La era de la resistencia» se ubica varios años antes de la película original, antes del genocidio de la raza de los gelflings mostrándola como una raza en su etapa de esplendor y, en bastantes sentidos, dominante de Thra; una raza expandida en siete clanes que rodean el planeta y que presentan varias características de la raza humana: comercian, tienen ciencias, artes, medicina, han pasado por épocas de guerra y mantienen un sistema de gobierno: una figura femenina como símbolo de autoridad para cada clan y un clan que gobierna sobre el resto. Más, como elemento de confusión para quienes vieron la primera película, los skekses se presentan como los verdaderos «soberanos y protectores del cristal de la verdad» y quienes tienen el respeto además de obediencia de todas las especies inteligentes del planeta.En esta adaptación no se presenta de forma directa «El camino del héroe» debido a que, en un inicio, no hay una historia ya construida para ser recorrida, sino que se aprovecha la longevidad de la serie y los capítulos para ir detallando el funcionamiento del mundo, presentar los personajes, desmarañar poco a poco la problemática que se llevó a cabo en la película y que va dosificando en cada capítulo las explicaciones no dadas en la obra original; esto con la finalidad de que, a cada capítulo, se vaya definiendo el camino a seguir para quienes se convertirán en los protagonistas y héroes de esta fantasía.
Dentro de la serie se le da complejidad a los personajes; claramente en la película no hablamos de personajes necesariamente heroicos y valientes, también vemos sufrimiento y sacrificio, pero durante la adaptación de Netflix conocemos en gran medida la vida personal de cada uno; llegamos a entender sus intimidades, pasiones y motivos para actuar. Incluso no llegamos a ver solo el bando del «bien» y del «mal»; sino que nos muestra algunos matices de «gris» con personajes que actúan de cierta manera guiados por el desconocimiento, la tradición o su simple base cultural, personajes que no pueden ser fácilmente tachados como responsables o víctimas de los sucesos.También es obvia la libertad de explotar un mundo ficticio y lleno de fantasía, empezando por los diferentes escenarios en donde se van desarrollando la historia que empieza en las profundidades del planeta en donde una de las 7 civilizaciones montaron su ciudadela, pasando por los clásicos bosque mágicos a la vez que llenos de peligros, el castillo-fortaleza de los sketses, los castillos de los gobernantes, una zona costera, un peligroso desierto en donde habita la civilización más «extraña» de todas y pantanos; la diplomacia y cultura tampoco es pasada por alto en la presentación de los personajes, como mencioné existe un clan que gobierna a los otros seis, aún así existen fricciones diplomáticas entre las tribus además de mostrarse en varias ocasiones un desprecio entre los habitantes de los diferentes clanes. Y claro, el misticismo que forma parte activa en el mundo y las actividades dentro de éste; existen rituales para empezar cada época, rituales para despedir a los difuntos. La magia es real y viva, formando también parte activa del mundo; está el personaje Aughra que figura, de cierta forma, como la encarnación del planeta Thra, ella está unida místicamente a todo el planeta y al cristal de la verdad; está la personalidad del «Árbol Santuario» que ejerce representación de las criaturas vivas «no inteligentes» a la vez de existir una contraparte de los sketses: los «místicos», seres igual de poderosos a los primeros y que comparten la vida con ellos: si uno muere o es herido, otro del bando contrario sufre el mismo destino. Magia activa y hasta un golem protector es presentado de forma más vívida durante la serie.
«La era de la rebelión» nos presenta una perfecta explicación de cómo el mundo de Thra y su civilización llegó al punto presentado al inicio de la película de 1982: cómo una civilización entera de seres de apariencia frágil se revelaron contra los Sketses y, en gran medida, contra sí mismos para defender su existencia y todo aquello que creían sagrado o correcto. El grupo protagonista es una representación de ésto, y es que está conformado no por personajes estoicos, sino más bien por personas que de varias maneras llegaron a un punto en el cual entendieron que el único camino, el que creían era el mejor, era el de la rebelión; gelflings de casi todas las tribus, con sus diferencias y excentricidades, de diferentes estatus social y con una autonomía diferente, además de un par de compañeros de diferentes especies, luchando por lo que por miles de años no se había logrado: volver a unir a su civilización en una sola. Más claro, los sketsels no son solo seres viles y crueles, también poseen inteligencia, fuerza, poder y ejercen un dominio sobre otras especies del planeta, son enemigos poderosos en múltiples sentidos, pudiendo usar no solo la intimidación o la manipulación a su favor, también muestran conocimiento científico y mágico por igual. No estamos hablando de una simple batalla del «bien contra el mal» sino que se nos presenta la visión de lo que es una rebelión: un pueblo sometido y en principio «débil» se rebela contra sus opresores que, en esta ocasión, han mantenido a casi toda la población sometida en una mentira con respecto al pasado, a quienes son y sus intenciones, dando no solo una rebelión ante un enemigo físico, sino también hacia toda una tradición basada en una falacia.Algo admirable, y que es de agradecimiento por parte de los fans de la película, es el respeto a la obra original; como mencioné, la serie sirve para dar contexto y conocimiento del mundo en donde la primera se desarrolla, además de ir explicando de forma detallada el cómo ocurrieron los eventos que dieron inicio a la película; pero es que además tanto la película como la serie está grabada usando 100% marionetas y maquetas. El diseño y el estilo de los modelos usados mantienen la misma esencia y si bien hubo uso de efectos digitales, éstos fueron para mejorar el aspecto visual de los fondos, dándole más vida y un aspecto «mágico, más todos los personajes, utilizaría y escenarios son físicos se hicieron utilizando la tradicional forma de manejar marionetas aunque, claro, complementando el proceso de creación y control con tecnología moderna.

 

Para mí, la serie es no solo un complemento perfecto para el largometraje de 1982, sino que lo llega a mejorar en el aspecto de trasfondo y explotación de un mundo de fantasía completo, además de que evita los «clichés» de la época. A mi parecer sería necesario ver ambas producciones para apreciar el trabajo en su totalidad; y de hecho aconsejando ver primero la película para valorar aún mejor el trabajo realizado en la serie además de que ésta última está hecha para ir descifrando poco a poco todos los enigmas planteados en la primera. Así pues considero que ambas, como un todo, es un proyecto de entretenimiento digno de ver.

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