Bojack Horseman – cuarta temporada

La serie animada de Bojack Horseman, aunque es principalmente comedia, contiene siempre grandes cantidades de sátira social a la par que aborda conflictos personales a través de todos sus personajes principales. El protagonista (de cuyo nombre se titula la serie) puede ser definido perfectamente como un “Dr. House fracasado”; en este caso, y para quien no entienda la referencia, hablamos de un “caballo antropomórfico” quien triunfó durante los años 90’s en un show familiar de comedia, pero desde entonces no ha alcanzado ningún otro logro profesional ni personal, siendo desde entonces un alcohólico, sarcástico, gruñón, egoísta y pedante hasta con las escasas personas que aún le tienen aprecio. Durante las primeras tres temporadas se presenta a éste personaje en una situación donde quiere retomar las glorias del pasado y dejar de ser el “hazme reír” de hollywood a la par de tratar de mantener cerca a sus amistades; mas todo eso cambió durante esta cuarta temporada.
Las últimas escenas de la temporada tres nos dejan a Bojack a punto de empezar una nueva temporada de la serie que le dio éxito en los 90’s, lo cual le podría devolver la fama en el mundo de la actuación así como darle un sentido a su vida al crear un show de agrado para el público; pero al darse cuenta que con ello él (y su catastrófica vida) podría volver a servir de guía para otros jóvenes (como fue el caso de Sarah Lynn que terminó siendo una “Pop Star” adicta, de vida sexual activa y alcohólica cuya vida terminó en un trágico accidente aún siendo joven) simplemente Bojack huyó del set de grabación.


Durante toda esta temporada vemos una transición del personaje; deja de buscar una forma de auto-superación y en lugar de eso trata de tranquilizar su vida, llevar su trabajo y vivencia de una forma más pasajera, regresando a su casa en Los Ángeles después de más de un año huyendo de su vida y pasado, cosa que solo provoca el efecto inverso; aunque tal búsqueda de una vida ligera y común es compartida por su amiga Diane, quien durante toda la temporada sufre una lejanía figurativa hacia su esposo el Sr. Peanutbutter, el cual sigue teniendo una vida imperativa de proyecto en proyecto.

Casi como un cliché, se le da un giro fresco a esta temporada agregando a una hija perdida de Bojack; creando con esto un enorme conflicto emocional (El cual incluso se demuestra de una forma más directa en el capítulo seis, dándole voz a los “demonios” internos del protagonista), por una parte Bojack no quiere perder la libertad de ser irresponsable, por otro lado teme realizar los mismos errores que sus padres en él; además de que durante los primeros capítulos de la serie, pudo ir notando que sus escasas amistades estuvieron, aparentemente, mejores sin él; pero, y como nueva faceta de Bojack, existe también un deseo muy interno de ser algo especial para alguien, lograr hacer algo bueno hacia otra persona. Aunque sus vicios, inmadurez, auto-desprecio y su pasado siempre están y estarán acechándole.

Otro personaje entrañable que sufre una gran transición en esta temporada es Princesa Caroline, quien con cada capítulo deja de ser la mujer fuerte, decidida y capaz de resolver todo; sus deseos personales interfieren con su vida labora, lo cual es lo único que ha podido mantener desde siempre. Por lo que, aún teniendo un negocio ya exitoso, un noviazgo sólido y una reputación en Hollywood bien cimentada, la vida y sus propios caprichos empiezan a destrozar todo su mundo en tan solo un día.

Todd, como casi siempre, sigue representando la presión social que se balanza entre lo “aceptable” y “lo normal”, a la vez que trata de encontrar su individualidad y lugar en el mundo. Si bien éste personaje no avanza en gran medida durante los doce capítulos, las lecciones sociales que se nos ofrecen mediante él son tan acertadas como ingeniosas.

Para el final de la temporada y con un gran giro inesperado, tenemos a nuestro personaje principal un poco más conforme consigo mismo, con cierta aceptación hacia si. Pero en contra-parte a Princesa Caroline habiendo tocando fondo, aceptando una personalidad más humilde en lo que trata de alcanzar la cima de la que resbaló; y al matrimonio “Nguyen – Peanutbutter” con una visión quebrada.

Las referencias cinematográficas, las críticas, la sátira, ironía y conflictos personajes presentados de una forma humorística (u oscura) están en la misma intensidad que en las temporadas anteriores. Simplemente una temporada tan recomendada como las anteriores.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *