Nerve: un juego sin reglas

Este filme es uno de tantos que pretende jugar con la naturaleza humana y mostrarnos uno de sus lados caóticos; Nerve es un juego social impulsado a través de Internet y las redes sociales en el cual las personas aceptan tomar uno de dos roles: observador y jugador. Los observadores son los que financian el juego y proponen retos; los jugadores, en cambio, son los que aceptan los retos a cambio de dinero y la posibilidad de atraer la atención de más “seguidores” , debido a que los desafíos son otorgados por los observadores, éstos primero son propuestos y después votados para ser ofrecidos al jugador, claramente tales desafíos pueden ir desde lo más ridículo hasta lo más arriesgado; así tenemos a un grupo de gente quien se exhibe mediante las redes sociales con el fin de obtener dinero y notoriedad (algo bastante conocido actualmente) para finalmente llegar al primer lugar de la popularidad y obtener el premio final del juego. De esta forma tenemos un entorno social en donde un grupo de gente seduce a un número de personas para cumplir retos, sin límite alguno en su naturaleza, a cambio de emoción y premios; el juego claramente tiene sus reglas, simples pero duras: una vez dentro solo sales perdiendo un desafío o rindiéndote; saliendo del juego pierdes todo lo obtenido; no puedes delatar la existencia del juego y, en caso de romper una de éstas reglas, el juego podrá tomar el control sobre tu vida.

Vee es una adolecente que está a unos meses de terminar la secundaria y se encuentra en la tan conocida situación donde desea cursar una preparatoria que la encaminará a su vocación actual, pero tal sueño tiene un precio tanto monetario como de distancia, la escuela que desea queda a varias horas de distancia de su actual hogar, y obviamente su madre no aceptará tales condiciones, no fácilmente. La protagonista es la típica chica inteligente pero extremadamente tímida, no toma ningún riesgo en su vida y que prefiere callar antes de hacer lo que realmente quiere, además de no tener el valor de hablarle de frente al chico que le gusta aun estando por completar esa etapa de su vida. Para reforzar más el estereotipo, es amiga de la chica alocada y extrovertida (además de “abierta” para los hombres) reina de las fiestas que crea en su propia casa; pero es precisamente esta amiga, Sydney, quien la reta a unirse al juego Nerve debido a que su vida es aburrida y sin retos; obviamente Vee se rehúsa en primera instancia, mas después de sufrir un episodio vergonzoso debido a su amor platónico decide por fin tomar un riesgo en su vida, y es así como se une a Nerve, un juego que adquiere toda la información de los jugadores mediante sus redes sociales y los expone al público observador para que sean ellos quienes decidan los retos.

Es con esto que inicia el trasfondo de la película; un subgrupo social que se divide entre quienes ponen retos y quienes los han de cumplir si quieren seguir ganando dinero, fama y el premio mayor del juego. Ya desde aquí podemos notar el potencial del aspecto social, personas que tienen el poder de dar órdenes sin un límite entre lo correcto y lo moral a personas que, en primera instancia, están dispuestas a realizarlos; éste tipo de ideas de prometen desde el inicio hasta el final de la película, al principio los retos hacia Vee resultan muy poco desafiantes: besar a un chico desconocido por 5 segundos, salir de paseo con él por la ciudad, entrar a una tienda a probarse ropa, de hecho al principio pareciera que los observadores quieren hacer de su vida más interesante, darle retos divertidos con resultados positivos, ya sea por disfrute de ella, por gusto de los observadores al verse como autores de una historia o por ambas cosas, y con cada reto va ganando dinero (cada vez en mayor cantidad) y más popularidad que empieza a preocupar a su amigo al verla como el centro de atención a tanta gente anónima en la Internet, a Sydney al ver cómo Vee la va alcanzando y superando en el juego que ella misma le sugirió, además de su madre al notar las transferencias monetarias que está recibiendo en su cuenta. Y es aquí donde se alcanza el clímax de la película: los retos empiezan a subir de “tono” al promover el riesgo físico de los jugadores a la par de alimentar el morbo de los espectadores; como las reglas de Nerve lo indican, los observadores tienen acceso a lo que está ocurriendo con cada jugador en cada momento y empiezan a jugar con ellos, con sus emociones y rivalidades, empiezan a provocar que las amistades se rompan a la vez de promover actos vandálicos o que simplemente no podrán realizar con la finalidad de dejarlos en ridículo; a la par de que la mayoría de los jugadores empiezan a solicitar retos de mayor calibre para alcanzar popularidad antes de que termine el juego (lo cual ocurrirá ya en un par de horas), con esto se empieza a ver un aspecto de la naturaleza humana: el morbo y el amor a la destrucción.

Con esto último para la primera mitad de la película, podemos esperar una alta dosis de acción, suspenso y drama, una chica metida en un lío más grande de lo que está acostumbrada, llevada de la mano por un grupo de persona quienes no tienen forma de perder ni límites hacia dónde sobrellevarla, bien podemos esperar que se mostrara “lo peor de lo peor” de un grupo de personas anónimas al mando. Sin duda son suficientes elementos prometedores con los cuáles el cinéfilo podrá esperar una historia interesante; y de cierta forma lo es: con cada reto, el rumbo de la película toma un nuevo giro por lo que logra entretener prácticamente toda la duración de la película con las simples preguntas de ¿lo logrará? Y ¿ahora qué va a pasar? Sin embargo, la parte extremista que se esperaba: los retos verdaderamente peligrosos, destructivos y que podrían lograr que el público mantuviera la respiración sólo le ocurren, por alguna extraña razón, al resto de los jugadores a quienes sólo se le dedican un par de segundos con escenas entrecortadas, dándole poca atención a cualquier fatídico resultado del juego, como si no fuera de importancia los resultados negativos de éste sino solo los positivos. También la lógica social que envuelven éstos sucesos; se tiene en una sola noche a varias personas realizando cada vez más actos peligrosos y hasta vandálicos en público: acelerar a más de 100 Km/h con los ojos vendados, robar en una tienda, andar desnudo por la calle, y al parecer todos éstos hechos lo logran llamar la atención de nadie salvo que sea un observador del juego. La película está llena de clichés y estereotipos: el chico rudo pero que solo quiere ayudar a su familia, el amigo Geek que conoce a un Hacker capaz de romper cualquier sistema de seguridad en cuestión de segundos, la madre quien en lugar de reprender a la hija por meterse en tal situación la felicita por haber salido del problema, las parejas que terminan formándose al final de la película… en fin, cientos de detalles que nos causarán un Deja-Vu. Y, finalmente, las consecuencias en donde terminado el juego simplemente todo el mundo se retira a seguir con su vida, como si nada de eso hubiera pasado. Sin duda la historia tiene una enorme cantidad de incongruencias sociales, la relaciones parecen forzadas así como las reacciones de las personas; uno puede sentir cómo la naturaleza de los personajes es cambiada a conveniencia de la historia.

Justamente esto último es el mayor pecado de la historia, la incongruencia, varios aspectos que no parecen serios, simplemente no pueden creerse. Más sin embargo, como comenté, fuera de cualquier contexto lógico la historia logra entretener durante toda su duración, llega a ser divertida y con varios giros en el drama; nos muestra, aunque de forma breve, un buen apartado social que todos conocemos pero que igual se puede explorar aún más.

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