La historia interminable: Una gran opción para lectores iniciantes

A 38 años de la publicación de “La historia interminable” de Michael Ende (Y de la cual ya dimos a conocer un audio-libro), “El libro dentro del libro” sigue siendo un gran exponente para la literatura fantástica juvenil. Ahora, en éste artículo, y con motivo de la celebración de su publicación (Septiembre de 1979) estoy dispuesto a exponer por qué, en mi experiencia al leer múltiples veces tal novela, y la cual fue el primero libro literario que terminé, “La historia interminable” es una grandiosa opción como primera (o una de las primeras) novela para los lectores que apenas están por iniciar en su gusto a la lectura; aunque he de aclarar, antes de iniciar, que para tal concepto de “lectores iniciantes” se considera una edad entre el rango infantil hasta apenas iniciada la adolescencia (de 8 a 14 años, preferencialmente) aunque claro, una novela de tal calibre es alcanzable por toda edad, y para el gusto a la lectura no hay edad tardía:

Elementos fantásticos deseables en las primeras lecturas

Algo que no tiene cabida de discusión es que la obra de Michael Ende es puramente fantástica, tanto así que llega a ofrecer lo que la mayoría de los lectores primerisos desean: una aventura sin límites, mitología variada, criaturas magníficas y personajes diversos. Los elementos fantásticos abundan en la historia al desarrollarse toda ésta en un mundo fantástico, literalmente en el mundo de la fantasía, las historias y los deseos. Todos los seres místicos, todos los lugares y todas las historias conocidas existen en “La historia Interminable”: personajes heroicos, valentía, pasión, misterios, sufrimiento, magia y un mundo lleno de vida es lo que nos ofrece el mundo de ésta novela. Todo aquel que la haya leído anteriormente reconocerá en Atreyu y su búsqueda a un héroe que todo niño, y hasta adolescente, aspira a ser.

Introspección y psicología de los deseos humanos

Al igual que “Alicia en el país de las maravillas”, encontramos una apología de la naturaleza humana; pero aquí desde la perspectiva de Bastián, un niño de once años, en quien identificarse resulta demasiado fácil para cualquier joven que pase la etapa difícil de los primeros quince años; pero en esta situación se nos presenta de una forma más cotidiana: La familia de Bastián no es perfecta, de hecho sufre de la ausencia de uno de sus padres, su madre concretamente, y su padre sufre su crísis correspondiente (Tal cual cualquier adulto la sufriría); no tiene una vida plenamente social y se considera un niño soso a sí mismo; en pocas palabras tiene ausencia de autoestima debido a problemas que están fuera de su alcance. Así bien, tenemos a un niño que no está a gusto con su vida, con su realidad, y se le presenta la oportunidad de escapar de ésta metiéndose en un mundo de fantasía, justo en el mundo con el que siempre había soñado, donde todo lo que había deseado allí lo puede encontrar, en donde podría ser alguien, justo el ser que siempre quería ser e incluso más. Pero mediante va pasando la historia y se ve más involucrado más directamente con “La historia interminable”, surgen las clásicas dudas de si su deseo era realmente sensato, de si es lo mismo desear algo que tener la oportunidad a hacerlo realidad; aún así, y por fuerzas superiores a su voluntad, se introduce totalmente en el mundo de fantasía. Pero para salir de él debe de realizar la búsqueda más difícil para cualquier persona: encontrar su verdadera voluntad; por que en la vida, más aún en un mundo donde sus deseos se cumplen con solo pensarlos, el encontrar el verdadero deseo interno, la necesidad real se ve fácilmente estropeada por ambiciones banales: es fácil confundir la voluntad con el capricho, y con ello perder nuestra propia personalidad, la identidad que nos hemos ido creando con cada experiencia, buena o mala; nos podemos perder a nosotros mismo. Justamente ésta es la historia que cuenta Bastian en carne propia durante su aventura en el mundo de Fantasía.

Personajes complejos

A diferencia de la mayoría de las historias orientadas al público joven*, La Historia Interminable cuenta con personajes bien definidos que sobresalen a los personajes “Mono-emocionales” presentando más de una faceta: no está el personaje siempre heroico, o siempre sabio, o siempre tranquilo; sino que, aunque los personajes principales tiene una característica que los definen, éstos sufren, se alteran, se equivocan y, en general, viven como cualquier otra persona “real” a la que estamos acostumbrados a tratar en nuestra vida cotidiana; no se nos vende personajes falsos ni modelos a seguir imposibles, sino que se ofrece personajes con los cuales uno se puede sentir identificado, se puede idolatrar pero, a su vez, se puede criticar ante su reacción en las situaciones más complicadas a la vez de entenderles por ello. Lo que menos se obtiene son personajes que “solo son muy buenos” o “Son únicamente malos”; los protagonistas también se equivocan, llegan a ser egoístas y hasta dañar a tantos eres queridos como gente “inocente”; a la par que los antagonistas (Muy pocos, eso sí) llegan a a ser un misterio, no logran entenderse a la perfección, como si hubiera un “porqué” más profundo que el simple pretexto de “por que son malos”. Xayide, La emperatriz infantil, y hasta Gmork están llenos de misterio que, pese a que se pueden distinguir bien quién es protagonista y antagonista, siempre les rodea un halo que da a pensar sobre lo que hay detrás de todo lo que hacen, que siempre hay algo más de lo que demuestran de ellos mismos.

Permite soñar

Lo más grato y apreciable para cualquier lector: La historia interminable nos da un viaje a un mundo y a una época de ensueño, en donde se pueden mezclar los sueños, los temores, las inquietudes y nuestra vida cotidiana; la narración nos introduce a nosotros mismo al país de Fantasía, nos abre (ya sea de nuevo o por primera vez) la puerta a soñar con todos los seres, con todas las historias y con todas las aventuras inimaginables. Al presentarnos todos los elementos que buscamos en nuestras propias fantasías: aventura, heroísmo, amor, peligro, amigos, enemigos, criaturas mágicas, misterios, reflexión, fama, infamia, locura, tristeza… Todos éstas emociones se presentan juntos, de forma natural, recordando al lector que se pueden vivir de manera cotidiana, sin necesidad de algún permiso, siempre estando allí solo para querer vivirlos.

La historia interminable es sin duda alguna una historia que, aunque está dirigido y presentado al público juvenil, contiene todo los elementos que se busca en una aventura literaria a cualquier edad.

 

*(De las cuales he de recalcar que no abucheo, solo que hago una comparación al respecto de la madurez de éstas).

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