Cazadores de sombras: los orígenes / los dispositivos infernales

Segunda saga de la serie “Cazadores de sombras” y precuela de “Los instrumentos mortales”; se deja a un lado el aspecto gótico y místico para dar paso a una historia elegante y más profunda, posicionándonos en la ciudad de Lóndres a finales del siglo XIX.

En ésta trilogía de libros, las emociones toman más protagonismo desde el principio, así como enriquece más la mitología del universo. Tenemos a una clave de cazadores de sombras más puritana y arraigada a sus tradiciones en donde destacan las historias de las diferentes familias mencionadas en la primera saga. Se cuenta la historia de Tessa Gray, una adolecente que se ha quedado sin familia, salvo su hermano quien vive en Londres y viaja desde Estados Unidos para que él cuide de ella (aunque al parecer, termina esperando lo contrario) no obstante en el viaje termina siendo raptada por, lo que parecen ser, brujas y siendo prisionera por meses; de allí en adelante se ve involucrada con los cazadores de sombras de por vida (algo que para Tessa resulta ser más impactante). Nuestra protagonista es una adolecente quien no ha tenido una vida fácil, huérfana de padres desde muy pequeña y con un hermano problemático, Tessa es de cierta forma fuerte, amante de la lectura y la poesía pero sobre todo apasionada en vivir una historia como los héroes de las novelas que ha leído, lo cual sí se le concede pero de una forma bastante radical: tenemos a una chica emocionalmente fuerte e inteligente, sin embargo todo ese conocimiento no tiene aplicación en un mundo donde la magia y los demonios siguen sus propias reglas, además de que sin importar qué tan fuerte sea no puede evitar el destino de una raza de humanos que nacieron para luchar: una posible muerte a temprana edad, así pues aunque tenemos a una protagonista capaz de hacer frente a adversidades que pueden doblegar a un humano cualquiera, Tessa no se encuentra en ningún momento en una situación cualquiera y para empeorar la situación, resulta que hay un secreto dentro de ella cuyo origen se remonta a décadas antes de su nacimiento.

En esta historia, en la que la situación de los cazadores de sombras es más prematura con las criaturas del bajo mundo (Los subterráneos) se aprecian más los conflictos morales entre ambos bandos, un desprecio mutuo que constantemente complica cada situación, desprecio injustificado por parte de los cazadores quienes se comportan con aire de superioridad (tema que parece resaltar bastante entre los personajes más importantes de esta sociedad de protectores del mundo); tenemos traiciones en pos de, lo que se cree, es lo mejor para la humanidad; secretos familiares ocultados con el fin de preservar “el buen apellido de la familia” y mucho rechazo a cualquier persona o ser que pueda afectar al actual estatus social de la sociedad cazadores.

Temas como la mortalidad e inmortalidad toman mucho protagonismo; subterráneos y seres mágicos (además de la protagonista Tessa) hacen notar su diferente perspectiva de la historia y la vida cuando se tiene una existencia de tiempo indeterminada, la fragilidad de la vida humana es mencionada desde diferentes ángulos: la visión de un joven cuya enfermedad incurable le otorga una vitalidad mucho menor a la de cualquier otra persona y personas que creen haber encontrado el amor de su vida mientras éste desaparece en un simple segundo frente a sus ojos sin avistar nada; así que el lector deberá prepararse para una lectura más emocional, pero aclarando que en un aspecto más maduro, emociones más estables y, obviamente, con la elegancia y porte que es de esperar en la sociedad de Inglaterra en el siglo XIX.

La narrativa, en esta ocasión, toma como auxiliar obras de la literatura clásica: historia de dos ciudades, don quijote de la mancha, Bran Stoker, Shakespeare, Julio Verne entre varios más; la misma protagonista Tessa, como amante de la literatura, hace uso de frases y diálogos de sus obras favoritas para dar peso a sus argumentos, recurre a escenarios de textos para describir situaciones e inclusive para resolver sus problemas amorosos (con resultados tanto positivos como negativos). La ambientación es tan fiel como Cassandra Clare se lo permitió, es precisa en lo que respecta al estilo de la época, las calles y hasta el estilo de vida; edificios, lugares turísticos además de locales son posicionados en el lugar correcto y con el aspecto adecuado, únicamente se permite alterar geográficamente el escenario en las situaciones que, en sus propias palabras, “No puede comprobarse lo contrario”.

Con una historia más tranquila y menos mística, pero rodeada de más enigmas del pasado, un ambiente más tenso socialmente, elegante en lo que respecta a la narrativa además de considerarse más madura, extiende el universo ya conocido a la vez que despeja incógnitas presentadas en la saga de “instrumentos mortales”.

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